Descubrí que habemos millones de realidades, las habemos simples y las habemos complejas. Somos neuronas en un cerebro, cada una pulsa sus beats, transmite sus ideales.
Yo pregunto, ¿por que negarnos la realidad? , ¿por que nos negamos la palabra compartir’, ¿por que nos hemos unido en un festín hecho de cinta de aislar y contactos galvanizados?.
Nos han convertido en seres pasivos, que perciben de una fuente suprema la dosis de lo que debe ser nuestra realidad, una realidad unificadora en una sociedad necesitada de acuerdos sociales como lubricante de su maquinaria.
Sal a la calle, crea tus propios dioses.
Sal a la calle y compártelos con tus hermanos, cuéntales tus tratados, comparte tus creencias, escucha las de otros, fundamenta tus ideales, toma trozos de aquí, partes de allá, no te niegues a nada, todas las piezas en algún momento encajan; por mas extrañas y sin utilidad que estas luzcan.
¿Por que no cuestionas si la forma en la que te levantas todos los días es la mejor ?, ¿ por que no cuestionas esa manía de echarle sal a tu comida antes de probarla?, ¿por que no cuestionas si este escrito es viable?.
Sal a la calle, crea tus estereotipos, elige a tus ídolos, tómalos de una esquina, de la chica que vende revistas, aprende a amar la singular textura en la nariz del hombre que cuida tu edificio.
Sientante en una banqueta, toma entre las manos tu suéter y siente que eres dios, todos somos dios, todos en parte somos divinos, somos la ultima frontera entre la materia y la energía, el mundo material nos toma con las manos de una madre y se brinda a nosotros sin pudor alguno, sin negarnos nada, abrázalo, toma una roca entre tus manos, dale un significado, atrévete por ti mismo a darle vida a los objetos, no necesitamos que nos digan si un saco te hace valer mas que otro, no necesitamos que nuestras experiencias se ven limitadas por pobres supersticiones materiales, crea tus mundos, despedaza los que existen que para eso somos dioses, niegales el poder de moldearte.
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